Héroe de Oro…
Generalmente tengo la idea de escribir, el pensamiento, pero lo dejo para después porque este trabajo me ha consumido de manera tremenda.
Sin embargo, lo que ha acontecido hoy es digno de hacer un alto y simplemente escribirlo.
Un chico desconocido, sin ser considerado “esperanza de medalla”, se paró frente a 4 diferentes rivales de todo el planeta, los mejores de su especie, pequeñas creaturas que pesan menos de 58Kg que gritan, saltan y patean bajo las reglas de Tae Kwon Do… y los derrotó a todos.
¡Bravo, Memo, bravo! ¡Bravísimo!
Peleaste mientras todo México se despertaba y nos preparábamos para ir a trabajar/estudiar. Paralizaste al país; el tráfico de las 7:30am se movió hacia las 8:30am. Porque no nos bastó con verte ganar, sino que quisimos cantar el himno contigo y presenciar historia.
Historia que no acontecía desde 1984 cuando el último varón mexicano, Ernesto Canto, logró una presea dorada. ¡Eres grande, Memo!
Intencionalmente he ido disminuyendo el ánimo o la actitud nacionalista que quizás en algún tiempo consideré importante. Creo que debemos preocuparnos por las personas más allá del lugar en el que hayan nacido. Vamos, no hay muchas razones para sentirse orgullosamente mexicano; sin embargo, el sentimiento de hoy me demuestra que hay cosas inexplicables, sentimientos incontrolables que van más allá de la razón o la intención.
Gracias, Memo, por ayudarme a recordar.
Hasta el próximo.
Gracias, México…
Llevo 2 meses en mi nuevo trabajo.
Creo que mi trabajo tiene que ver con eso que dicen son las relaciones públicas. Sin embargo, me doy cuenta que no tengo ese perfil. No hablo de capacidad, sino de la forma de ser. Cuando recién conozco gente en el ámbito laboral, no me gusta hablar; temo que me tomen por un pendejo. Y creo que ese temor se debe a que yo suelo hacer mis juicios así de rápido.
No es que yo crea que todos son pendejos, pero no soy tan interesante o tampoco sé tantas cosas como para poder pasar por un no-pendejo, así que mejor me callo. Así, ellos se quedan con la duda.
Volviendo a lo de relaciones públicas, he tenido roce con gente de los distintos niveles de gobierno.
Me han invitado un par de comidas.
Y no lo digo por presumir, Dios me libre… lo digo porque ¡es la primera vez en mi vida que siento que mis impuestos están dándome algo a cambio!
Así que no, ellos no me han invitado la comida… le agradezco a todo el pueblo mexicano por la comida en el Farallón del martes pasado y ahora en el Bistro.
Para su tranquilidad, me gustaría confirmarles que desquité cada centavo de los platillos.
Gracias, México.
Hasta el próximo.
Fresco en Tanga
En estos tiempos donde nos bombardean con noticias terroríficas de todo tipo – guerras, esparcimiento del SIDA, pobreza extrema, privatización del petróleo – resulta refrescante leer de vez en cuando algo diferente. Doy gracias a Dios por estos personajes que, probablemente sin querer, hacen de este mundo, un lugar más ameno…
Con información de elnorte.com:
Monterrey, México (1 agosto 2008).- Con una tanga femenina, calcetines y zapatos, todos en color negro, un hombre fue detenido ayer por la Policía Regia al ser sorprendido en el patio del domicilio de su vecino, en el Centro de la Ciudad.
José Antonio Sánchez Domínguez fue descubierto por el dueño de la casa, quien decidió llamar a los elementos policiacos para que detuvieran al “sexy” invasor.
“No tenía nada limpio a la mano (de ropa) porque todo estaba lavado, apenas lo iba a quitar; de hecho me levanté tarde porque dije ‘ahorita ya no hay nadie, ¿quién me ve?’… pero me vieron”, explicó Sánchez Domínguez.
Al preguntarle a Sánchez Domínguez por qué sólo vestía calcetines y zapatos, dijo que él acostumbra dormir así porque le da frío en los pies.

Hasta el próximo.
1984 y Rebelión en la Granja
Me tomó más de un mes para terminar el siguiente libro. En realidad son dos libros impresos en un solo volumen, “1984” y “Rebelión en la Granja”, de George Orwell.
Ambas historias relatan cómo las ideas del comunismo y socialismo son irreales para el autor ya que en cuanto los comunistas asumen el poder, pierden el control y el mismo poder los corrompe al grado de convertirse y actuar como lo que tanto habían combatido.
Las dos historias tienen un toque de ciencia ficción ya que la primera se desarrolla en un futuro (precisamente 1984, cuando la historia se escribió en 1948 ) dominado por El Partido que controla la vida de todos sus miembros y margina a la prole. El control tan obsesivo termina por asfixiar a Winston Smith, protagonista de la obra, quien explota contra el sistema vanamente ya que es finalmente controlado por el mismo.
Rebelión en la Granja es un tanto más simpática, si me permiten el adjetivo, porque muestra la mutación de unos cerdos que lideran un movimiento revolucionario para hacerse cargo de su propia granja. La mutación es consecuencia de una embriaguez de poder (y de vino cuando descubrieron la cerveza) y la sumisión de sus compañeros animales. La analogía es fascinante y ayuda a que uno se imagine y visualice lo que pudiera ser cuando personas de esta ideología terminan en el poder (¡Hola, Sr. Chávez!).

Ambos libros ampliamente recomendables.
Llevo ya una semana leyendo Rayuela de Julio Cortázar, recomendación del maño. Cuando termine, haré este mismo ejercicio.
Una disculpa por mis pobres entradas… el tiempo, el bendito tiempo.
Hasta el próximo.
Y la ganadora es…
Yo tengo una idea de por qué ganó la señorita de Venezuela.

¿Están pensando lo mismo que yo?
Hasta el próximo.

